Los días 8-10 de mayo ha tenido lugar en Sevilla un encuentro de jóvenes animado por la Comunidad de Taizé. El Cardenal de Sevilla, Monseñor Amigo, había invitado al hermano Alois, prior de la Fraternidad de Taizé, a organizar en Sevilla esta “peregrinación de confianza a través de la tierra”. Han participado más de 2.000 jóvenes venidos de diferentes puntos de España y de Portugal.
La Comunidad de Taizé reúne a unos 100 hermanos, católicos, ortodoxos y de diversas iglesias protestantes, procedentes de más de 30 países, para ser un signo de reconciliación entre cristianos divididos y pueblos separados. Miles de jóvenes pasan a lo largo del año por Taize pero la Comunidad nunca ha querido crear un movimiento de jóvenes sino que les invita a participar en una “peregrinación de confianza a través de la tierra”. Sevilla ha ido una etapa más y la próxima será en Oporto entre el 13 y 16 de febrero de 2010.
Han participado unos 100 jóvenes de JMV y Hermanas, sobre todo de las Provincias de Sevilla y Granada, en esta experiencia inolvidable, residiendo todos en la Casa Provincial de las Hermanas. Convocados el viernes tarde para la acogida y recibir los materiales, a las 9 comenzó lo oración común en la Catedral. Velas, iconos, la comunidad de Hermanos, los cantos repetitivos, el silencio,…Todo invitaba al “encuentro”. El Cardenal amigo saludó a los participantes que abarrotaban la catedral, el Hermano Alois hizo la meditación después de la proclamación de la Palabra en varias lenguas y al final hubo un espacio para la veneración de la Cruz.
El sábado por la mañana, después de la oración en el grupo de JMV se organizaron diversos talleres vicencianos con testimonios de cómo acompañar distintas pobrezas. A las 13 horas estábamos convocados con todos los participantes en la Iglesia del Divino Salvador para la oración común, al estilo de Taizé. El templo estaba abarrotado de jóvenes y se consiguió un clima muy intenso de oración.
Después del almuerzo los jóvenes se repartieron por diversos talleres en distintos puntos de la ciudad donde se le invitaba a vivir lo inesperado desde distintas experiencias (encuentro con personas sin hogar, danza contemplativa, en una hermandad, en la clausura, en un taller de Biblia,…). A las 20 horas de nuevo todos nos encontramos en la Catedral para la oración común que estuvo centrada en la luz, símbolo de la Resurrección. No faltaron las meditaciones del Cardenal Amigo y del Hermano Alois, en un clima de profunda interioridad.
El Encuentro concluyó con la Eucaristía del domingo a las doce en la Catedral, presidida por el Cardenal Amigo, quien manifestó su gratitud a la Comunidad de Taizé por haber regalado a la Diócesis esta experiencia de interioridad y de comunión. También manifestaron su gratitud el Hermano Alois y el P. Adrián, Delgado de Pastoral con jóvenes.
Los jóvenes de JMV y las Hermanas participantes han valorado muy positivamente la participación en este Encuentro, han vivido muy intensamente las oraciones al estilo de Taizé y experimentado una vez más la comunión eclesial. Desde este espacio agradecemos a los que han organizado este Encuentro, al Cardenal Amigo, al P. Adrián, Delegado de Pastoral con jóvenes de Sevilla, a la Comunidad de Taizé, a Sor Ana y Gema responsables de JMV-Sevilla, a las Hermanas de Sevilla y a todos los jóvenes de JMV que han participado. Como hemos cantado repetidamente “el alma que anda en amor ni cansa ni se cansa”. Gracias a todos y a contagiar lo experimentado.
