Érase una vez, en un país al sur del sur, donde el mar baña sus tierras, donde el sol calienta los corazones, donde su gente tienen siempre sus puertas abiertas a todo buscador de sueños,…. Existía un rincón donde habitaban unos duendecillos llenos de inquietudes, de amor, ilusión, alegría, deseosos de encontrar la felicidad y la llave del Reino del amor.
Entre todos los duendecillos de aquel rincón vivía el duende de la orden de los guerreros de la luz que guardaba y velaba por aquel lugar. Puck, que así se llamaba tenía predilección por un grupo humano que un día casi sin pensar se vino a vivir a aquel rincón. Siempre que podía se escapaba y se escondía a observar la vida de aquella comunidad. Un día quiso compartir todo lo que había visto y oído con su amiga Ruagh (el hada de la danza).
Todo comenzó cuando me perdí y caí allí por casualidad, bueno, ellos siempre repiten que “nada es por casualidad”. La casa me pareció muy divertida, tan grande, llena de rincones para esconderse, pasillos para correr, una gran despensa llena de huevos de chocolate, aquel increíble desván lleno de muebles antiguos…, y ellos y ellas…, me inspiraban confianza.
Al principio eran solo tres: Tricki, Eva y Lidia aunque por el día se multiplicaban los refuerzos con Rocío, Gema, Susana…, y como no, Magdalena, una humana con un atuendo diferente en aquella época, debía ser de alguna rara orden de guerreras.
Se les veía ir y venir, dar vueltas por la casa, observar, hablar, reír, limpiar, programar … y sobre todo hablar con alguien que era invisible a mis ojos pero superimportante para todos ellos… Un tal DIOS.
Algo hermoso estaban tramando pero yo desconocía el qué. Eso si, algo me olía que se trataban de unos seres pequeños que ellos denominaban niños.
Comenzaron a decorar espacios, cada día se les veía más ilusionados, más nerviosos, incluso a veces preocupados. En esos momentos de preocupación venia la humana guerrera en ocasiones acompañada del guerrero José Eugenio y les daban una dosis de tranquilidad, o si lo necesitaban, de energía para avanzar.
Y un 25 de Enero de 1999, según el calendario humano… se abrieron las puertas. Y la casa se llenó de niños y niñas que irradiaban una vitalidad increíble. Venían acompañados de unas madres y unos padres que rebosaban de alegría de ver y oír que aquel lugar había sido creado para ellos y ellas. El Rincón de La Atunara estaba en fiesta. Así que, con un grupo de diecinueve chicos y chicas comenzó este camino.
Muchos querían participar de esta aventura, pero el equipo que empezaba sabía que era un proceso lento, donde no cabía esperar recoger frutos, al menos en poco tiempo, y que tampoco convenía ser ambiciosos. Así arrancaron con el lema:
PASITO A PASITO SALVAREMOS LAS ESTRELLAS.
Y casi sin que se diesen cuenta pasaron los días, los meses… Transcurrió el primer año., y la familia iba creciendo, iban acogiendo a más niños.
Y llegó el relevo; Tita, Gema y Fran. Y cada uno ponía todos sus dones al servicio del proyecto.
-¿Y qué es lo que hacían exactamente allí?- preguntó Ruagh.
-¡Ay, claro! Es que ocurrían tantas cosas, que no se por donde empezar.
Bueno, al principio recibían clases de apoyo al estudio, talleres, manualidades, mecanografía,… y después retomaban fuerzas con la merienda.
Pero esto evolucionó con el tiempo. Había humanos que llevaban alimentos, ropa, juguetes, material educativo, todo lo que se te ocurra que pudiera hacer falta allí, que no era poco. Y lo más importante, la gente ofrecía su tiempo y hacían un voluntariado. No había edad, ni categoría. Se ofrecían para enseñar a leer a los niños, para ofrecerles talleres, para darles cariño y comprensión, para las duchas, para ayudar en las tareas de la casa. Podría nombrarte a tanta gente que ha dejado su huella entre aquellas paredes…, con su equipo de fútbol, con sus clases de karate, con la informática… Trabajaban tanto, eran incansables.
Y este segundo año, valorando precisamente toda esta ayuda y dándole peso al nombre del centro se inspiraron con el lema:
ESTAMOS CONTIGO
Ruagh, con los ojos muy abiertos y sonrisa pícara tiraba del gorro del Puck y le preguntaba:
-¿Y que más Puck? ¿Qué pasó?
- Tranquila, tranquila, que ya te cuento.
Pero, como ya te he dicho era una casa que no dejaba de sorprenderte por lo que se fueron a vivir allí, Francis y David.
Ah, no te he contado que con las ayudas que estaban recibiendo pudieron abrir un comedor. Al principio costó un poco, pues parece que los niños no estaban acostumbrados a las comidas que la cocinera Mari elaboraba, ni a las normas: hay que comer de todo, un poquito aunque sea, la comida no se tira,… pero, con mucha paciencia, y el cariño de las cocineras que han pasado por esa casa: Mari, Antonia, Conchi, Dolores…, puedo asegurarte que el cambio ha sido radical, hoy por hoy puedes encontrar a verdaderos comensales con las habilidades y aptitudes para sentarse a la mesa y disfrutar de un gran banquete. Ya ves hasta recibieron clases de protocolo en una escuela de verano.
- ¿Escuela de qué? – preguntó Ruagh.
- Escuela de verano.- contestó Puck
El verano era increíble querida amiga. El horario del Hogar pasaba a ser durante la mañana. Sus puertas se abrían con una melodía que hacía vibrar los corazones de los niños que expectantes esperaban este ansiado momento: talleres, actividades deportivas, excursiones a la playa, salidas al Agua Park, a ver los delfines en alta mar, a la feria…, y lo que más les gustaba: el AGUA jeje. Siempre acababan empapados daba igual la manera: con globos, cubos, una manguera, … hasta que la guerrera Magdalena trajo una especie de gran cuenco gigante que ellos llamaban “piscina” y lo llenaron de agua, … imagínate. Y aunque nunca se dejaba se aprender, se aparcaba un poco el ritmo de trabajo del invierno, dedicando mucho más tiempo al ocio. Y lo mejor: al final de la escuela hacían un campamento.
Durante muchos años se iban a pasar varios días a un lugar mágico llamado “La Jarandilla”, un bosque encantado donde disfrutaban de la naturaleza, la piscina, la convivencia y el compartir esos días con otros niños y niñas que no tenían oportunidad de disfrutar del Rincón durante el resto del año. Y lo que mas me gustaba, cada año les daba la oportunidad de convertirse en un mago, un pirata, un payaso,… Y tengo que decirte que cuanto más trabajo había, más energía derrochaban. Supongo, que era en parte por los voluntarios que venían a pasar el verano, pues éstos traían aires nuevos y un gran equipaje lleno de ilusión, sueños, ganas de entregarse sin límites y contagiaban a todos y por supuesto Gracias a ese Dios que les motivaba a compartir esa misión y les daba la herramienta realmente imprescindible: el amor para empezar y acabar el día
- Jo , Puck me encantaría conocer al tal Dios.
- Paciencia Ruagh todo llegará.
-Cuantas cosas hacen con su ayuda, anda dime como puedo conocerlo.
La casa se quedaba pequeña para cubrir todas las necesidades que los niños y sus familias iban teniendo… Y llegó el tiempo de la REFORMA, obra tras obra hicieron del rincón un verdadero Hogar: el antiguo desván se convirtió en los aposentos de los visitantes de otros lugares, la gran despensa en un hermoso taller para los adolescentes,… Cada cierto tiempo organizaban campos de trabajo, pedían refuerzos a esos amigos que tenían tantas ganas de ayudar y hacían, desde limpieza, organización de nuevos espacios, puesta en marcha de nuevos talleres, pintar, hasta preparar grandes depósitos móviles para cargarlos de víveres, muebles , atuendos, …. Y llevarlos a Mozambique.
- ¿Mozambique? - ¿Qué es eso?, pregunta Ruagh.
- Es un rincón de África donde otros guerreros están dedicando y entregando sus vidas a los habitantes de aquel lugar.
Además, desde las inquietudes personales, y la generosidad de la comunidad, en más de una ocasión alguno de ellos viajó para aportar su granito de arena no sólo a Mozambique, sino también a Honduras y Bolivia, lugares donde también hacen misión.
- ¡Ohhh, que hermoso! Yo quiero ir también. Dijo Ruagh.
- UHF, hay que estar bien preparado: Dijo Puck
- Seguro que ese tal Dios les ayuda. JaJaJa- Dijo riéndose Ruagh.
- Por supuesto- Dijo Ruagh convencido. Ese tal Dios nunca les falla.
Este año decidieron continuar con el lema:
LA AUTOPÍA ES POSIBLE
Gema, Rocío, David Gallardo, David Olmedo… El aumento de trabajo dedicado a los niños que se fueron beneficiando de todos los dones de estos guerrilleros.
Con todos ellos descubrí que para compartir la vida en esta casa lo que tienes que tener es ganas de trabajar, confiar en las posibilidades del ser humano, creer en el trabajo en equipo y estar dispuesto a amar y a ser amado. Dudo que nadie que haya pasado por allí, se haya marchado igual que cuando entró, las miradas de la gente tras vivir una experiencia allí se transforman.
Ruagh, con lágrimas en los ojos le dice a Puck:
-No sabía lo grande que es el corazón del ser humano. A partir de ahora, yo también les miraré con otros ojos
.- No te desilusiones pero a veces venían dificultades. Imagínate; desmotivación por parte de los muchachos, falta de fuerzas en los guerreros, necesidad de ideas nuevas (son muy exigentes consigo mismos), algunos niños que decidían abandonar a pesar de todo el trabajo…, Por ello, además de buscar apoyo en Dios que consideran el pilar fundamental que sostiene y le da sentido a aquella casa, también buscaban apoyo en profesionales en funcionamiento de grupos humanos…, Con ellos se hacia un importante trabajo de reflexión, de maduración para no perder el rumbo, pues sabes para los humanos a veces es fácil caer en el activismo y perder el sentido de las cosas.
En esta casa siempre se ha reflexionado mucho. Se les puede ver hasta altas horas de la madrugada trabajando sobre un tema, una idea, un problema.
…Todo ello siempre pensando en los pequeños y en sus familias, y claro esta en el grupo de humanos que ellos llamaban Comunidad.
Con ésta búsqueda de autenticidad, de renovación…, y con una frase del fundador San Vicente de Paúl pude disfrutar de un año más en el proceso de esta inigualable aventura. La frase y lema para aquel año fue:
EL AMOR ES CREATIVO HASTA EL INFINITO.
Vero, Paloma, Juan…
Mientras caminaban y paseaban, Puck seguía narrando el día a día de aquella casa que tanto bueno encerraba.
- Uy Ruagh, y las MAMÁS. Tengo que hablarte de ellas. Son una parte primordial en toda esta historia.
- Pues cuenta, cuenta.
En un principio las mamás estaban por ahí deseosas de participar del calor del Hogar. Pero por falta de recursos se tardó un poquito en poner en marcha la Escuela de Familias. Con ello se pretende seguir creciendo en como educar a los hijos, en la organización del hogar: en la economía, la alimentación, la formación, el trabajo…
Agradecieron tener un espacio donde poder aprender, compartir, dialogar, debatir, un encuentro con las otras madres donde plantear sus realidades, un lugar donde tomar un café sin prisas, donde ser escuchadas desde el respeto y desde el amor.
De modo que las madres empezaron a ocupar su lugar. Fue maravilloso ver como a algunas de ellas se le ofrecía la posibilidad de ocupar un puesto de trabajo en la casa: como ayudante de cocina, en la limpieza…,
Hoy por hoy son varias de ellas las que asumen la responsabilidad de la cocina. ¿Sabes lo que significa eso?
- Ya, ya ufff ¿no querían dejarse nada suelto por ahí?
- Así es Ruagh.
Y este progreso no solo se ha visto en algunas madres, sino también en los hijos. Algunos de ellos hoy en día se han convertido en grandes guerreros dispuestos a seguir el camino que les enseñaron sus padres y sus maestros. Pero no todos los niños humanos han tenido la oportunidad aún de encontrar el verdadero camino, ya que sus vidas no tienen un orden, un límite, … un sentido.
- Esto es lo que se pretende en este rincón, Ruagh.
- ¡Que bueno!, y eso es lo mas importante para tener una vida feliz, ¿Verdad? Dijo Ruagh.
- Eso es; y así surgió el lema para este nuevo año
HAZ NIÑOS FELICES Y TENDRÁS HOMBRES BUENOS.
Ana, Ricardo, Virginia, Eva Cuello, Ángela…
Y todo no acaba aquí, porque ¿sabes?... entre los humanos hay gente de diferente color. Lo descubrí cuando un buen día la Guerrera Magdalena llamó a los guerreros una de las miles de veces que los llamaba al día, jaja, a través de ese raro aparato al rincón, y les pidió una nueva Misión: acoger en su hogar a nuños de otro rincón muy lejano que se sentían solos y perdidos. Habían arriesgado sus vidas por conocer un mundo mejor. Parece ser que en algunos rincones de su mundo les falta lo necesario para vivir y ser felices.
Ellos como siempre, valientes y dejándose en manos de su Dios, aceptaron generosamente.
Y llegaron …..19 chavales de piel morena, con mirada perdida y trayendo aromas de África.
-¡Que diferentes, pero que hermoso poder compartir sueños de otro color!. – dijo Ruagh.
- Entrega, amar, dolor, sueños, nuevas risas, nuevas miradas doradas por el sol,….inundaron el Rincón.
AMOR SIN FRONTERAS
Ese Fue su lema desde el primer momento que pusieron el pie en su Rincón. Este fue creciendo cada vez más y más, no solo en números de niños que llegaba sino que mejoraron sus instalaciones: los patios se pintaron de color, un pabellón para llenar sus paredes de creatividad, risas, alegrías, cantos,… Una piscina gigante donde poder disfrutar y refrescarse en verano, y un salón multiusos para refugiarse del frío y de la lluvia en los días de invierno.
Podría seguir contándote cosas y cosas, pero no acabaría jamás, así que te invito a que te vengas a disfrutar con ellos… y no tengas miedo,… tu vida cambiará…. Y descubrirás lo más importante y esencial de la vida. Ese Dios tiene un Reino de Amor, y no tienes que buscarlo porque……asómate… y descubrirás… que el Rincón es un trocito de cielo, “¡¡nuestra zarza ardiente, donde Dios arde sin consumirse!!”.
“El amor es creativo hasta el infinito”
