PASCUA DE LA PROVINCIA DE GRANADA
Benagalbón, 31 de Marzo y 1,2, y 3 de Abril
Llegamos a la tierra de los sueños, Benagalbón. Miércoles por la tarde, tarde de reencuentros, de inquietudes, de deseos, de ganas de vivir la PASCUA.
Fuimos recibidos en la oscuridad, en NUESTRA oscuridad. Sabíamos que llegaríamos con tinieblas en el corazón pero que, si verdaderamente nos implicábamos en VIVIR esos momentos con plenitud, saldríamos de allí con en la LUZ, la luz de la fe y el amor de Dios.
Llegó el Jueves Santo, día del amor fraterno por excelencia. Vivimos experiencia de reconciliación. Reconciliación con Dios, con el prójimo y con nosotros mismos.
Celebramos la cena Pascual, rememoramos cómo Él se partió y repartió entre sus apóstoles, entre nosotros. Recordamos también el lavatorio de los pies, gesto de servicio, de amor, de humildad y sencillez. Acabamos el día en silencio viviendo la Hora Santa.
El Viernes Santo acompañamos a Jesús en su PASIÓN, en su subida al monte donde posteriormente sería clavado, humillado y torturado hasta la muerte. Sufrimos con él, permanecemos en silencio, a su lado, sin poder apartar la mirada de él. Es tiempo de silencio, de desierto, de ayuno, de interioridad, de morir nosotros también a aquello que nos ata. Morir a los miedos, al consumismo, a la falta de fe, a la falta de amor.
Amanece el sábado, día de alegría contenida, día de preparación, día para terminar de quitar telarañas y hacer hueco para la luz que llega. Preparamos todo, nos ponemos guapos y nos disponemos a RESUCITAR con Él...Resucitar a la VIDA, a la LUZ, a la FUERZA, al AMOR.
Tras la Vigilia todo son caras de alegría, SONRISAS, abrazos, felicitaciones, risas, cantos, vida, mucha vida.
Unos más, otros menos, todos habíamos resucitado, todos notábamos ya que una luz entraba con fuerza en nuestro corazón y recorría cada uno de los centímetros de nuestro cuerpo hasta hacer esbozar una amplia sonrisa e incluso brotar lágrimas de gozo y alegría.
Nos sentíamos vivos, llenos de luz, llenos de fuerza, fortalecidos en fe.
Llegamos el miércoles rodeados de oscuridad, de tinieblas. Nos fuimos de la tierra de los sueños el domingo llenos de paz, de luz y de vida.
Sin lugar a dudas fueron días intensos, días por los que todos damos gracias, días que han cambiado muchos de nuestros esquemas, que han reparado nuestras "casas"...en definitiva, han sido días llenos de DIOS.
Miriam Urbano
JMV "Fuengirola " MÁLAGA