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0.- Introducción
1.- El porqué de una presencia eclesial en el ámbito del Tiempo Libre
2.- El porqué de una presencia vicenciana
3.- A qué llamamos tiempo libre. Situación actual
4.- Características y posibilidades del tiempo libre
5.- Un planteamiento educativo con características específicas como espacio no formal
6.- Jumavi. Un estilo dinamizado por cinco notas o principios
7.- Jumavi. Una escuela en la que Optamos por un tipo de hombre y de sociedad
8.- Jumavi. Una escuela que opta por un modelo de sociedad
9.- Jumavi. Una escuela que hace opción por una forma de vivir la fe y encarnarse en la Iglesia
10.- Nuestra opción por un estilo pedagógico
11.- Un estilo educativo que conduzca a una experiencia de fe

 

 

 

 

 

Los montañeros caminan siempre con la cabeza alta buscando con la mirada la presencia de las montañas conocidas que sirven como puntos de referencia.

 

Lugares inamovibles a los que acudir siempre que se dude en el sendero a recorrer y en la dirección a dar a nuestros pasos.

 

Este documento tiene la aspiración de ser un mapa, una guía para caminantes en los senderos de la educación en el tiempo libre. Recoge el modelo de persona y de pedagogía con la que pretendemos impregnar cada uno de los espacios y dimensiones de la escuela.

 

Es fruto de los esfuerzos y la reflexión del conjunto de educadores vinculados a la escuela y del equipo de animación de la escuela durante el curso 2007-2008.

 

Las primeras reflexiones ponen palabra al compromiso que la Iglesia tiene con el ámbito del tiempo libre en orden a ser icono del amor de Dios a los hombres.

 

La segunda, siguiendo la pedagogía de Dios que trata de acercarse y hacerse uno con el hombre, se centra en las características actuales del tiempo libre que nos toca iluminar.

 

La tercera se centra en las notas características que la familia vicenciana asume como tesoro que aportar a esta hermosa tarea.

 

Y la última, quizá la más importante, trata de perfilar el modelo de persona y educador que perseguimos con la acción de nuestra escuela.

 

 

 

 

En las actividades de tiempo libre, como en tantos otros campos, la Iglesia ha realizado en el Estado Español una función de servicio a la sociedad. Partiendo desde la identidad propia, ha asumido el reto de contribuir a la construcción de personas y de ciudadanos.

 

a) En una primera etapa, hasta la década de los 70 este servicio tuvo carácter de alternativa, frente al fuerte control ideológico del aparato del estado entonces vigente, que encontraba en el tiempo libre la ocasión de transmitir sus consignas y valores.

 

b) En una segunda etapa, en el periodo de la democracia, el servicio de la iglesia tiene un carácter pedagógico. Los esfuerzos se centran, principalmente, en la elaboración de currículums y perfiles de educadores en el tiempo libre que respondan a las exigencias del joven contemporáneo.

 

De aquellos esfuerzos surgieron la mayoría de las escuelas católicas que aún persisten incluso la Federación de Escuelas de Educadores en el Tiempo Libre Cristianas, como plataforma de reflexión y trabajo conjunto.

 

c) En la actual, la proliferación de empresas y colectivos que han desembarcado en el ámbito del tiempo libre, nos exige hablar de un servicio profético, en el que continuar una labor educativa que ofrezca modelos alternativos y de un carácter marcadamente humanista para el servicio que desde el tiempo libre puede continuar haciéndose a la ciudadanía.

 

 

 

 

Los núcleos que componen lo más íntimo del carisma vicenciano justifican los esfuerzos y trabajos que quieran emprenderse en este mundo.

 

a) La dimensión evangelizadora de nuestro carisma nos hace afrontar el reto que supone el ocio y el tiempo libre como nuevo ámbito sin el que sería posible comprender nuestra cultura.

 

La infancia y la juventud encuentra en él un ámbito de expresión de participación donde invierten gran parte de su tiempo.

 

Por esta razón se nos ofrece como nuevo espacio donde hacer una propuesta de encuentro con Dios y seguimiento del Hijo.

 

b) La dimensión de formación al laicado nos hace responsables de la preparación y acompañamiento de los jóvenes que quieren protagonizar el trabajo y la educación no formal.

 

La preparación de agentes y líderes para estos cometidos, nos permite multiplicar el poder de nuestro anuncio y las posibilidades de servicio al niño y el joven.

 

c) Nuestra vocación de servicio al pobre nos alienta a detectar los mecanismos que generan sufrimiento e injusticia social en nuestro contexto actual. En el contexto de nuestro país, el ocio se ofrece como un ámbito ambiguo en el que se pueden forjar procesos educativos y de crecimiento para el hombre, o dinámicas que lo desestructuren profundamente.

 

En este sentido, JUMAVI no es ámbito de trabajo asistencial, pero sí de una tarea preventiva y profética que permita disfrutar al joven y al niño actual de ofertar humanizadoras para el tiempo libre.

 

 

 

 

El desarrollo de la industria y la tecnología, así como las reivindicaciones para unas condiciones laborales más justas, han cambiado las jornadas cotidianas de cualquier persona en el mundo occidental.

 

Quizá la dimensión que mayor desarrollo haya contemplado haya sido la lúdica. Hasta el punto que, en la actualidad, es considerada como uno de los derechos fundamentales de la persona, necesitado de reconocimiento y protección como ya aparece en la Declaración de los Derechos del Menor, de la Unesco.

 

Consideramos Tiempo Libre como aquel espacio de tiempo, más allá de las necesidades y obligaciones profesionales, familiares y sociales, en el que el hombre, dentro de sus posibilidades, actúa según su interés.

 

Detectamos en este tiempo libre un uso no siempre humanizador de sus posibilidades, de forma que lo convierten en un espacio pasivo eminentemente marcado por el consumo, hasta convertirse en uno de los motores fundamentales de la economía actual.

 

Al impregnarse con tanta profundidad de un aspecto económico, el tiempo libre deja de ser una oportunidad para todos. Aquellos que no tienen un determinado nivel quedan excluidos de muchas posibilidades por lo que podría, incluso, en configurarse como factor de exclusión.

 

Ampliando la mirada, nuestra vivencia del tiempo libre no puede olvidar la situación económica y social de países en vías de desarrollo en los que el tiempo libre, como derecho de todo niño y joven es aún una utopía no alcanzada.

 

 

El tiempo libre goza de unas características que difícilmente encontramos en otros ámbitos de la vida y se convierten en unas oportunidades privilegiadas para la educación.

 

El tiempo libre tiene en sí, como elemento configurador una potencialidad liberadora. No es el único ámbito para ello, pero desde luego, éste aparece como indisociable a la actividad del tiempo libre.

 

Potencia el crecimiento de las relaciones humanas y la capacidad de comunicación.

 

Engrandece la expresión y creatividad del hombre, en cuanto le da la oportunidad de forjar nuevas experiencias.

 

Ofrece a la persona una oportunidad para desarrollar su dimensión trascendente.

 

Permite un distanciamiento respecto a la realidad cotidiana y, desde ella, evaluarla y valorarla.

 

Contribuye a la participación ciudadana y a la toma de conciencia de las responsabilidades sociales con el entorno y el conjunto de la sociedad.

 

Permite forjar una conciencia ecológica a través del contacto y convivencia en la naturaleza.

 

Ofrece la posibilidad de generar una cultura de la gratuidad y de opciones alternativas al mero consumo.

 

Se ofrece como ámbito privilegiado para la educación en valores.

 

 

 

 

Concebimos el tiempo libre más allá de un mero entretenimiento o un espacio lúdico. Como oportunidad educativa, una serie de convicciones nos permiten aprovechar su capacidad formativa

 

Partimos de la convicción de que la tarea educativa comporta una doble dimensión presente en la propia etimología del término.

 

 

 

 

 

• i. Educar implica, en primer lugar, la transmisión de una serie de conceptos, categorías y valores que permiten al individuo la construcción de una forma personal de contemplar la vida y su historia.

 

• ii. En segundo lugar exige el arte de potenciar y desarrollar las capacidades innatas del sujeto y sus posibilidades de desarrollo personal de una forma completa que abarca todas las dimensiones y capacidades de forma armónica y conjunta.

 

La distinción entre educación formal y no formal, nos sugiere una comprensión complementaria de dos dimensiones que deben vivir en continuo diálogo y enriquecimiento mutuo. Por ello no se trata de propuestas que puedan realizarse de forma desconexa y sin un proyecto común que las integre.

 

El panorama cultural actual ha influido de manera determinante en la concepción que manejamos de tiempo libre. Las estructuras económicas y políticas determinan, en la actualidad, su identidad. Por esta razón, estamos convencidos de que el tiempo libre no puede ser considerado como oportunidad de manera ingenua, sino que precisa de una reflexión y una serie de claves que permitan vivenciarlo como espacio de construcción personal y humanización, localizando los mecanismos que dificultan estos horizontes.

 

 

 

 

 

Por esta razón, la educación en el tiempo libre, no es sólo una expresión que haga referencia a un ámbito pedagógico, sino una tarea que implica dotar a los jóvenes y niños de recursos necesarios para discernir y tomar conciencia, entre todas las ofertas posibles, de aquellas que son saludables de las que no sirven para construir.

 

En este mismo sentido, valoramos la importancia de la formación inicial y permanente de los educadores y agentes de intervención en este ámbito, que ha de ser regido por un itinerario adecuado.

 

Partimos de la convicción de que el tiempo libre no es un privilegio propio del ámbito occidental desarrollado, sino un tesoro alcanzado por las civilizaciones en sus grados más maduros. Por ello lo consideramos como un Derecho de la persona que ha de ser reivindicado allí donde no sea una realidad, y que adquiere en el resto de los casos, una dignidad propia que ha de ser protegida y potenciada.

 

Desde nuestra identidad vicenciana, consideramos el tiempo libre como un espacio privilegiado para el contacto con la realidad de la marginación y el sufrimiento, y para el desarrollo de actitudes solidarias y comprometidas en el marco del trabajo del voluntariado, haciéndose responsable de la situación del otro.

 

 

 

 

 

Por esta misma razón, fomentamos el trabajo y el compromiso en gratuidad, como alternativa a otros valores culturales.

 

En referencia a este contexto actual, el tiempo libre se ofrece como oportunidad para la profundización en una serie de dimensiones que consideramos urgentes recuperar como parte del itinerario formativo de las personas, y que hoy por hoy aparecen descuidadas en nuestro panorama cultural: a) la cultura de la gratuidad, b) la visión de la existencia en una perspectiva esperanzada, c) la integración del esfuerzo como acceso a toda clave de crecimiento personal, d) la construcción de la autonomía como plataforma para todo crecimiento, e) la aceptación de las limitaciones y capacidades como sustento de la libertad; f) integrar el conflicto y la crisis como etapa natural del cambio y el crecimiento; g) adquirir conciencia de que la cultura del bienestar nos sumerge en una forma de convivencia y de vida muy acomodada.

 

Entendemos que el tiempo libre es un espacio que ofrece la posibilidad del encuentro entre el educador y el educando, de manera que sea posible la comprensión de la historia vivida y sus circunstancias, la oferta de referencias concretos en la tarea del crecimiento y un lenguaje educativo que se mueve en términos de testimonio y narración.

 

El encuentro también es posible entre los educandos, lo que permite una confrontación de identidades que hace valorar serenamente la diferencia y la originalidad propia; rompiendo toda dinámica de intolerancia y falta de apertura ante la pluralidad.

 

En el contexto social que vivimos en el mundo desarrollado, consideramos que el tiempo libre es un ámbito propicio para el contacto entre las culturas y la creación de ámbitos de encuentro y diálogo que puedan conducir a la construcción de una sociedad intercultural.

 

Nuestra tarea parte de la convicción de que el desarrollo de la persona no puede hacerse renunciando a la dimensión trascendente. En esta certeza, comprendemos el Tiempo libre como ámbito privilegiado para el cultivo de las experiencias que dan un sentido a la historia vivida, y que completan la formación de la persona dando una respuesta, desde la fe, a sus interrogantes profundos.

 

 

 

 

 

 

La escuela Jumavi se entronca en la tarea y la identidad del Movimiento Juventudes Marianas Vicencianas. Por eso sus notas de identidad corresponden a las que dan identidad a la asociación.

 

La nota eclesial : Nos hace percibir nuestra labor dentro del marco de propuestas que la Iglesia en su conjunto ofrece en el marco de ocio y del tiempo libre. Por esa razón nos vinculamos a las plataformas y estructuras de trabajo desde las que se discierne y participa en el mundo juvenil, especialmente el vinculado al tiempo libre.

 

La nota misionera : Nos invita a tomar contacto con la cultura para ofrecer un mensaje humanizador y una propuesta evangelizadora para quien muestre un interés en ello.

 

La nota laical : Se nos ofrece como reto para forjar líderes que quieran llevar adelante la animación en el tiempo libre a través de los propios jóvenes.

 

La nota mariana : Nos ofrece un modelo de persona realizada en todos los aspectos y dimensiones: a) con capacidad de integrar el sufrimiento; b) capaz de realizar proyectos en fidelidad a las convicciones y el propio nombre; c) sensible y cercana a los problemas que contempla; d) capaz de albergar vida en su interior y transmitirla.

 

La nota vicenciana: Nos alienta a buscar los cauces posibles para que nuestra actuación redunde a favor de todos aquellos que viven situaciones de marginación e injusticia. Al mismo tiempo, nos compromete a emplear el tiempo libre como ámbito de sensibilización.

 

 

 

 

Estas convicciones y este estilo nos lanzan a la construcción de educadores definidos por un estilo y forma concretos:

 

Con vocación a ser más que a poseer; que actúe y sea reconocido como sujeto con personalidad propia.

 

Situado en un proceso de construcción personal y de concienciación progresivo y permanente.

 

Crítico y reflexivo, que analice en profundidad la realidad que vive.

 

Comprometido en un proceso de liberación personal y estructural; que conozca, acepte y supere sus propios condicionamientos, y que se comprometa en el cambio y construcción de una nueva sociedad.

 

Para el cual la liberación de los demás sea el punto de referencia de la suya propia.

 

Que sea sujeto de la historia en lugar de ser arrastrado por ella.

 

Solidario, enraizado en una comunidad inmediata que da sentido a su personalidad y a su lucha, que le permite la construcción de relaciones de igualdad y reciprocidad con los demás y a partir de la cual es creador de cultura.

 

Que sienta y profundice su llamada a la trascendencia.

 

Comprometido en un estilo de vida por el que ha optado libremente, consciente de los valores que en la historia humana va descubriendo como creadores de persona y comunidad.

 

Íntimamente unido a la naturaleza, consciente de su poder de transformarla pero con una actitud vital que impida su destrucción.

 

Comprometido en un tipo de sociedad cuyas estructuras vayan encaminadas a la realización de las personas que las integran. Equilibrando la importancia de la sociedad al servicio del desarrollo del individuo.

 

Abierto al encuentro con otras culturas y a la riqueza que estas encierran. Creativo en la construcción de una sociedad intercultural.

 

 

 

 

Con unas estructuras justas y democráticas que permitan y promocionen unos derechos y valores de la persona, su responsabilización y perfeccionamiento, tal y como se especifica en Con unas estructuras justas y democráticas que permitan y promocionen unos derechos y valores de la persona, su responsabilización y perfeccionamiento, tal y como se especifica en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Que facilite al hombre el acceso y los medios necesarios para el desarrollo integral de sus capacidades en todos los terrenos: cultural, político, social, religioso… Que reconozca el pluralismo político e ideológico y las libertades colectivas y personales. Que lleve a cabo una transformación de las actuales estructuras sociales, renovando las formas de vida y de convivencia, suprimiendo cualquier tipo de opresión y discriminación personal o colectiva. Con una estructura económica socializadora de los medios de producción y una equitativa participación de los bienes colectivos. En la que todos los países, naciones y pueblos tengan una auténtica posibilidad de estructuración social y política según los deseos de sus miembros. Que reconozca y promueva el derecho de participación en la vida pública y en la gestión de la sociedad. Acogedora con las realidades culturales que forman un diálogo propio de las sociedades actuales y que sólo puede ser gestionado desde la interculturalidad.



A la realidad social y educativa se une nuestra condición de creyentes y miembros de la Iglesia. Creemos que la fe es una respuesta. Como tal, implica una opción global en la que toda la persona entra en diálogo con Jesucristo. Creemos que el contenido esencial de nuestra fe es una llamada a la plena libertad del hombre. La liberación pasa para nosotros, por la figura de Jesús de Nazaret. Con su vida, nos invita a l compromiso y la renovación. Creemos que nuestra fe tiene autonomía frente a las realidades humanas, pero también creemos que éstas están potenciadas por una superior que es la del Reino. La construcción de este Reino, de un ámbito de relaciones presidido por el amor, es tarea esencial e irrenunciable del cristiano. Esta construcción del Reino se inicia en uno mismo cuando se asume el seguimiento de Cristo como tarea fundamental de la persona. Porque valoramos la fe recibida como un preciado tesoro, intentamos acercar a Cristo al conocimiento de todo hombre. A este esfuerzo lo llamamos evangelización y surge como compromiso de la fe recibida. En este compromiso somos miembros de la Iglesia, comunidad que vive y celebra su fe. Dentro de ella queremos ejercer una labor crítica y de transformación. La colaboración en todas aquellas dinámicas que sirvan para acercarla a su verdadero origen y misión, abandonando todo lo que ha desfigurado su rostro. Creemos en una Iglesia cuya única referencia es Jesucristo encarnado, muerto y resucitado. Encarnación, crítica y profecía, constituyen así las tres caracteristicas decisivas para describir su función en el mundo. Cercanía a la realidad profunda del hombre, denuncia de todo aquello que le resta vida y propuestas del Reino que pueden ser creíbles entre nosotros constituyen sus traducciones directas.





Inscribimos nuestro proceso educativo en un camino de liberación que lleve a la persona a una actitud abierta, crítica y comprometida. Un aprendizaje significativo. Que no sea solo reflexivo sino práctico. Para ello procuramos que los niños y adolescentes lleguen a ser conscientes de lo que viven, sienten, piensan… es decir, que sepan interiorizar su experiencia. Que hagan un descubrimiento de su propio ser que les conduzca a una afirmación de la personalidad y que se manifieste en una expresión y una creatividad. Que aprendan a usar y desarrollar su capacidad de autovaloración y autocomprensión. Que lleguen a asumir, a través de la acción y la reflexión individual y colectiva, su papel en la transformación de la realidad. Que haga crecer su conocimiento, interés, amor y participación en su barrio, pueblo, comunidad y país. Que se enraícen en el país del que forman parte, como base para un compromiso social más amplio. Que se despierte en ellos un verdadero amor por la cultura y la civilización. Que se promocione su conocimiento, respeto y amor a la vida y a la naturaleza. Que, una vez superadas las etapas de maduración, el chico posea los elementos necesarios para adoptar una opción y un compromiso activo y responsable para asumir su propio protagonismo en un proceso de desarrollo permantente. Que descubra la persona de Jesús y la Buena Noticia del Evangelio como pleno sentido de la existencia y aproximación a la plenitud que es Dios. Por ello apostamos por una pedagogía: Integral. Que intenta facilitar la adquisición de unas actitudes y valores que permitan compartir la vida con lo demás en un proceso personal y colectivo de maduración. Liberadora. Por lo que los procesos pedagógicos deben reconocer la capacidad y el derecho de elección y de su ejercicio, y ayudar al individuo a descubrir los elementos coactivos de aquella y a poner en juego sus posibilidades personales de liberación. Activa. Que gire en torno a los intereses-capacidades del educando y no a las expectativas-necesidades del educador. Que desplace el centro de la atención educativa del educador al educando, de forma que adquieran prevalencia los aprendizajes de este educando. Por eso nos proponemos también ir disipando la relación de dependencia del educando respecto del educador y conseguir que el primero vaya asumiendo las responsabilidades para las que esté capacitado según su etapa de maduración.





Entendemos por educación en la fe, el desarrollo de las capacidades y competencias que posibilitan al niño-joven estructurar la dimensión trascendente propia de todo hombre. La fe responde al esquema procesual propio de la persona, por lo que requiere un cuidado en el crecimiento que se va realizando en sus diversas etapas. Esta dimensión debe crecer en armonía con el resto del desarrollo personal. El crecimiento de la fe, presupone un diálogo abierto y continuado con el entramado de valores que fundamentan a la persona. La experiencia de fe se apoya en el desarrollo de una dimensión simbólica de la persona que le lleva a contemplar la realidad en búsqueda de un significado profundo.