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Lunes de la segunda semana de Pascua


 

EXPERIENCIA MISIONERA CUBA 2011

Ver Artículo en Revista JMV

 

 

 

CINCO PROFESORES-MISIONEROS ENVIADOS POR LA COMUNIDAD EDUCATIVA
DEL COLEGIO “SAGRADO CORAZÓN” DE BAILEN

ATERRIZARON EN LA PARROQUIA DE LA MEDALLA MILAGROSA DE –LA HABANA-
Y SEMBRARON ESPERANZA DESDE LA “AURORA HASTA EL OCASO”.

La comunidad cristiana de Cuba es un bosque talado que todavía conserva las raíces cristianas,  y que si se riegan, dado su calor, siguen reverdeciendo. Cincuenta años de ausencia programada de Dios…, y, además, de constante siembra de cizaña, dejó el bosque seco, lleno de hierbas malas y casi intransitable, pero, sus raíces, ahí están y,  como a los sembradores de la parábola, el Señor sigue pidiendo: obreros.

He dicho CASI intransitable, porque  ahí nace nuestra esperanza. La Virgen Mambisa de la Caridad del Cobre está recorriendo  todas las Diócesis de la Nación, como preparación a la celebración del cuatrocientos aniversario del encuentro de su  Imagen en el Cobre y, a su paso, las buenas gentes salen a “los caminos” como acudían aquellas multitudes en los tiempos históricos de Jesús. Unos le piden salud, otros, el don de la fe perdida, y muchos: lloran, se santiguan y callan, porque necesitan: esperanza.

Nuestra Parroquia está preparando la llegada de la Imagen de la Virgen Mambisa para el  26-27 de noviembre, fiesta de La Milagrosa, y también para esto, la presencia de nuestros “profes-misioneros” han  sido una bendición.

1.- Alguien, con curiosidad, me ha preguntado: ¿A qué fueron estos Profesores a Cuba y qué hicieron allí? Y esta ha sido mi respuesta experiencial:

  • “Vinieron a traer la colecta de la comunidad educativa,  ferias, verbena misionera… y a realizar con ella los Proyectos: “Techos”, “el arreglo de 20 casas de abuelos que viven solos”, y el Taller de de “acampadas” para adolescentes y niños. Y ¿qué hicieron?..                       
  • Sembraron a manos llenas. Contagiaban con su disponibilidad, espíritu de oración, entrega y alegría; nada se les ponía por delante: ni las mil dificultades para comprar la pintura, las brochas para pintar, el cemento o arena, ni la falta de medios para dar los talleres al gran grupo de adolescentes y niños cada tarde-noche.

    2.-Cómo lo hicieron?

El Proyecto, en gran parte, lo traían preparado. Nuestro Objetivo era: “dignificar las viviendas de 20 ancianos (este año) de nuestra Residencia abierta,  para ancianos que viven solos, y llenar el tiempo de verano de los adolescentes y niños perdidos por las calles. Y para estos fines, vi con emoción, que traían un sobre con billetes grandes y pequeños, fruto de la colecta en la comunidad educativa, y de otras actividades. Esto, como al Apóstol Pablo cuando habla de la colecta a favor de otras Iglesias, me emocionó.

3.-Su trabajo comienza...:

Con la formación de  cuatro brigadas de adolescentes entre 15 y 18 años de cinco jóvenes y un albañil del lugar. De entre nuestros misioneros, uno se encargó de la revisión y compras.  Era lo que en Cuba llamamos “el Inversionista” y los otro cuatro, asumieron el trabajo de Tutores de cada uno de los grupos. A los adolescentes jóvenes, les hicimos firmar un contrato aprobado por sus padres y les ofrecimos el sueldo que cobran los trabajadores mas comunes de nuestro ambiente. Y todos trabajaron, según los talentos recibidos. Se arreglaron las casas programadas, llegaron con arte a dar todos los días el “taller” a los 14 “profetas” y alrededor de 300 niños y han dejado el poso fino del buen vino que sirva de “madre” para seguir creando idénticas experiencias.

Desde aquí, quiero  felicitar y agradecer a la Comunidad de Hermanas por la animación misionera que han creado en el Centro y entre los Profesores, y por la aportación de misioneros que desde hace trece años vienen enviando a esta misión.                                                                                                                                        

Jesús M Lusarreta, cm.

 

NUESTRA EXPERIENCIA

Este  proyecto surgió una noche del verano de 2010, cuando, después de una larga jornada de trabajo, nos sentábamos a compartir, no sólo la cena o la oración, sino todo lo vivido durante el día, las anécdotas, las preocupaciones, las inquietudes…. Y, de esas inquietudes, nació “el Proyecto Techos” que durante este verano hemos podido hacer realidad gracias, en principio, a la colaboración activa y generosa de la Comunidad Educativa  de nuestro Colegio; este año, especialmente, gracias al Claustro de Profesores, y a las familias, que a  pesar de las grandes dificultades de muchas economías familiares, este curso la aportación para nuestro proyecto, en verbenas, ferias misioneras, donativos… ha sido mayor que en años anteriores.

Desde allí empezamos a recabar información sobre los abuelos, que sin tener a nadie que le ayude, tenían la casa en mal estado (a veces en situaciones precarias). Las visitamos para determinar el estado de las mismas, hicimos fotos y, con toda esa documentación regresamos. Durante el curso lo fuimos exponiendo a los compañeros, que lo acogieron con entusiasmo.

Y allí aterrizamos los cinco, no para vivir una aventura caribeña, como en las novelas, sino por una opción de fe, no exenta de dudas y de miedos ante lo desconocido, para unos y de preocupación para los que ya conocíamos la misión; pero todos con las “pilas cargadas” de ilusión, de ganas de trabajar, de dejarnos en manos de Dios, abiertos a lo que el Espíritu y el P. Lusarreta nos tuviera preparado.   

¿Qué llevamos? Íbamos cargados de equipaje, pero también llenos de fe, de alegría, entusiasmo, esperanza; aunque alguien con una pena en el alma por la “ausencia” de una gran misionera y mejor amiga (Leo Valbuena). A ella, Dios ya le ha dado el destino definitivo, pero su espíritu ha estado con nosotros.   ¿Qué recibimos?   Amistad, Solidaridad, espíritu de superación, fe compartida y cariño, sobre todo mucho cariño por parte de todos, chicos y grandes. ¿Qué fue lo mejor? Sin duda la gente: los niños,  los jóvenes, los abuelos… En ellos la siembra no ha sido difícil, porque la mayoría es tierra buena que se ha dejado cuidar, pero había que hacerlo con constancia, sin cansancios, con primor y cariño, con sencillez y sobre todo con mucha fe, pues sólo Dios puede hacer que todo esto tan bonito no se quede en un simple quehacer, sino que sea una experiencia que transforme vidas, no sólo las nuestras sino también las de nuestros queridísimos hermanos de la Parroquia de la Milagrosa de Cuba.

Sabemos que todas las Hijas de la Caridad de Granada y JMV nos habéis acompañado con vuestra oración; nosotros también os hemos tenido presentes, con el P. Lusarreta hubiera sido imposible no hacerlo.

Los cinco cubanos de Bailén

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