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Martes de la sexta semana de Pascua


 

EXPERIENCIA MISIONERA MARRUECOS 2015

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Lourdes es una joven de JMV de Regina Mundi (Prov. Granada). Durante tres años ha estado asistiendo a la Formación Misionera que JMV ofrece a sus miem­bros a nivel nacional. Será enviada el Domingo de Resurrección a la Comunidad de Hijas de la Caridad de Ksar El-Kebir, en Marruecos. Ella comparte con todos nosotros sus sentimientos a pocos días de partir hacia "tierras de Misión".

 


A pocos días de mi envío, cojo aire, respiro... Parece que el tiempo pasa tan lento y tan rápido a la vez, quiero saborear cada encuentro y cada palabra antes de irme, busco ratos de oración para preguntar y vol­ver a preguntar: ¿estoy haciendo lo que Tú me pides? Casi podría oír a gritos: ¡Sí! En mi interior surgen sen­timientos de nerviosismo dentro de una inmensa paz y tranquilidad interior, "fonemas sordos de un len­guaje extraño" que me hacen caminar, que me impul­san a seguir y a decir SÍ. Desde mi petición de envío, mi vida se ha convertido en una evangelización cons­tante en todo mi alrededor, familia, amigos. No han sido unos meses fáciles, pero ¿si no hablo del Amor a las personas que tengo cerca, si no doy razón de mi fe y hablo de la Misión, como seré enviada a Marruecos a ser ese Instrumento de Amor? "Si alguno dice: «Yo amo a Dios», y odia a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve". Y nosotros hemos recibido de Él este mandato: Que el que ama a Dios, ame tam­bién a su hermano.

Cuando uno descubre su vocación, descubre su tesoro y ya no puede hacer otra cosa que compartirlo con los demás. Yo también me uno al sueño del Papa Fran­cisco, ya que si este año nos toca apostar, lo haremos fuertemente por Cristo. "Sueño con una opción misio­nera capaz de transformarlo todo, para que las cos­tumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación. La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus ins­tancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y fa­vorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad" (Evangelii Gau­dium, 27).

A lo largo de mis 25 años, Dios ha llenado mi vida con una fuerte vocación misionera que ha ido creciendo, enseñándome que mi Misión comienza en mi núcleo mas interno, mi familia. Me siento muy afortunada de poder compartir con ellos mi fe ya que sin su apoyo, su luz y su amor mi proceso de maduración, y mi vida, no serían lo mismo. Agradezco a mis padres que hayan apoyado mi proceso, mi camino y que hayan es­tado conmigo, incluso cuando no entendían, Dios puso en sus corazones esa Fe y ese Amor para seguir apoyándome.

Hace unos años tuve la suerte de poder estudiar En­fermería y una cita del evangelio quedo grabada fuer­temente en mi corazón: "Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gra­tis lo recibisteis, dadlo gratis" (Mt 8,8-9). Y aquí estoy, Señor, intentando dar respuesta, el evangelio no puede ser más claro. Y para ello iré a la Tierra de Mi­sión que me envíes, dando gratis todo lo que he reci­bido gratis; siendo instrumento de ese Amor tan grande que he recibido, con un poco de miedo, sí, pero confiando en Tú caminas conmigo y sintiendo cerca el calor de mi familia, mi comunidad y mis amigos.

Nos vemos a la vuelta...Os dejo mi última conversa­ción por WhatsApp con las Hermanas de Marruecos:

Pregunta: Una cosilla...Yo el único idioma que sé es el español y el del Amor. ¿Será suficiente? ;) Respuesta: Para vivir la experiencia que Dios te regala, Sí. Noso­tras siempre estaremos contigo, así que ¡no temas! ¡Ven y verás! Es la mejor y única forma de entregarse, darse sin medida.

 

 

Cierro los ojos y aún puedo sentirme en la capilla de Alcazarquivir, sentada en el cojín...Puedo oler el dulce aroma de flores recién cortadas. Puedo escuchar los sonidos de ese pueblo que, ahora, también es el mío. Bajo mis pies tengo la sensación de estar en la misma tierra. Puedo sentirme sentada en mi habitación, esa que con tanto cariño las Hermanas habían preparado para mí y pienso. ¡Padre!

تِاوَامَسَّلايفِيذِلَّاانَابَأَ، Abana alathie fi asamawat. Padre nuestro que estás en el cielo. y en cada niño que llega al dispensario llorando, quemado, con ham­bre. Estás en cada mamá que lleva a su bebé a la es­palda y recorre kilómetros para recoger la leche y madruga más que el sol. Estás en cada hombre que cultiva el campo sin descanso, en la sonrisa de una an­ciana, en cada gesto de dolor y en cada lágrima que brota de un corazón desconsolado. Estás en la voca­ción que le diste a estas tres Hermanas que ponen alma vida y corazón en la misión.

كَمُسْاسِدَّقَتَيَلِ li yatakadasismok. Santificado sea Tu nombre. Por siempre, Señor, tú el Único y verdadero Amor que brota del corazón del hombre, que no en­tiende de culturas, que atraviesa fronteras religiosas, que no entiende de barreras, sino de puentes que unen todos los corazones en un mismo Dios.

كَتُوكُلَمَتِأْيَلِ li yaatiemalakotok Venga a nosotros Tu Reino. Y que seamos capaces de construirlo aquí, allí, en cualquier parte. Que encontremos siempre al más necesitado, aquí, allí en cualquier parte. Que seamos testigos vivos de tu amor sin que el mar, la tierra o el idioma puedan suponer una barrera para amar, que seamos valientes y confiemos. ¡Que no tengamos miedo a atrevernos!

يفِءِامَسَّلايَهِامَكَضِرْأَلاىلَعَكَتُئَيشِمَنْكُتَلِ litakonmashia- tokkamafisama'kathaleka ala al ard Hágase Tu volun­tad en la tierra como en el cielo. Porque tenemos una delicada e importante misión a la que hemos sido lla­mados, elegidos. Señor, que no sea yo quien actúe, quien cure, quien consuele, que sea yo un instru­mentode tu amor, déjame ser tus pies y tus brazos que acojan y se entreguen a los demás. Que consue­len, que abracen aquí, allí, en cualquier parte. Que curen aquí, allí, en cualquier parte.

مَوْيَلْاانَطِعْأَانَفَافَكَانَزَبْخُ Aatiniakhubzanakafafayaw- mina Danos hoy nuestro pan de cada día. Y cuida de cada mujer que madruga para amasar el pan de su fa­milia, sin quejarse, feliz, con un rostro lleno de tu amor. Cuida de cada niña que, con cuidado, lleva el pan al horno para cocerse a fuego lento. Cuida de ese hombre que en un frío invierno y en un caluroso ve­rano recoge y siembra el trigo. Cuida de esas manos y esos corazones que tan sólo cruzando el estrecho he podido tocar, abrazar y sentir como hermanos.

انَبَونُذُانَلَرْفِغْاوَ، hoywaigfer lana khatayana Perdona nuestras ofensas., nuestra falta de fe, nuestro ego­ísmo, el consumismo de nuestra sociedad en la que, inmersos, dejamos de ser conscientes de la realidad, de dos tercios de este mundo que se morirán si no somos capaces de saltar y apostar por su promoción.

اَنْيَلِإَنيِبِنْذُمْلِلُنْحَنُرِفْغَناَمَك kamanahnunaghferlama-nakhta'aelayna Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden... Al que no quiere escucharnos, al que le molesta la justicia, al que piensa que no merece la pena estar loco y al que piensa que andar contra corriente en esta tierra no está de moda.
 
رِيِّرِّشلاَنِماَنِّجَنْنِكَل،ٍةَبِرْجَتيِفاَنْلِخْدُتَالَو wa la tudkhilnafit a jareeblakennajjínaminashireer... No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal., de mirar para otro lado, de centrarnos en nosotros mismos, de aferrar-nos a lo material. ¡Sigue habiendo tantos pies que lavar, tanta oscuridad que iluminar! No nos dejes Señor, aquí, allí, en cualquier parte. Danos un corazón fuerte, limpio y generoso que nos haga sensibles ante la necesidad de cualquier persona que necesite mis palabras, necesiten, mis ganas de vivir, aquí, allí. en cualquier parte.
 
Que así sea نيِمآ AMIN, AMÉN.
 

                            Lourdes Parera, JMV Provincia de Granada

 


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