CRÓNICA VIAJE MOZAMBIQUE
Este verano he tenido la suerte de poder visitar la Misión de Nacala donde los Padres Paules desde hace 15 años y la Comunidad de laicos misioneros de JMV desde hace 10 años están trabajando en la Diócesis de Nacala, donde es Obispo el Paúl Mons. Germano.
Viajé el 28 de julio junto a José Luis Miñano, un joven de JMV enviado de verano. Lisboa, Johanesburgo, Maputo, Nampula fueron las etapas de nuestro viaje en avión. En la mañana del día 30 llegamos a Nampula donde nos esperaban el P. José Eugenio y Mirtha para acercarnos a Nacala. El encuentro con Africa fue emocionante, así como la acogida en Nacala, donde los Padres Eugenio y Amine, comparten la casa con un grupo de jóvenes vocacionados y los laicos misioneros. En Maputo, donde permanecimos un día, experimentamos también la hospitalidad de la casa provincial de los PP. Paules donde nos recibieron el P. Jesús, Vicevisitador, junto a la Presidenta nacional de AIC y Monseñor Germano, que estaba de paso por la capital


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A partir del día 31 de julio comienzan mis visitas en las distintas obras de Nacala y Nacuxa donde colaboran los laicos. En Nacala visito con Loli la Escuela “Miramar” y “1 de Junho” en las que ella es la Directora, Radio Watana, que también dirige ella,… Virginia me enseña la tarea en el Predio de Pastoral de la Parroquia San Juan Bautista (Cursos de alfabetización, informática, inglés, biblioteca,…), el Centro penitenciario, si así se puede llamar, el calabozo de la Policía donde ella colabora en un proyecto contra la violencia doméstica, el Centro de Salud Akumi,…
Algún día me traslado a Nacuxa, una antigua misión de los Padres Combonianos en el campo, reconstruida por los Padres Paules de Salamanca, donde ejercen el ministerio en este momento junto al P. Eugenio el matrimonio misionero Manolo y Mirtha, que en estos meses de verano estaban acompañados por las jóvenes misioneras Consuelo y Raquel. En este oasis en medio del “mato” funciona la Escuela Agraria, el internado masculino (unos 160 jóvenes) y femenino (unas 60 jóvenes), la Escuela de primaria, el Centro de Salud, el proyecto de atención a niños desnutridos. El trabajo es ingente. Manolo y Mirtha me van explicando los distintos trabajos y responsabilidades y voy contemplando los distintos espacios de los proyectos.
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En estos días tengo múltiples encuentros con distintos grupos: JUMAR (JMV de Mozambique); Conferencias de San Vicente de la Parroquia; grupo de jóvenes de la Parroquia; Hijas de la Caridad de la comunidad de Ontupaya (donde dirigen la Escuela Rosalía Rendu y están edificando otra Escuela de Secundaria); Hijas de la Cariad de Nacaroa; Encuentro de la zona pastoral de Nacala; con profesores; con los seminaristas vicentinos; con los responsables de las Comuidades cristianas de la Parroquia San Jose de Matibane,…
Unos de los momentos más emotivos es la visita a las pequeñas comunidades cristianas de los poblados. Los Paules llevan tres Parroquias pero cada una de ellas tiene a su vez más de 20 Comunidades, cada una con su capilla, con su anciano y catequistas. Para estas comunidades la celebración de la Eucaristía es un lujo que pueden tener pocas veces al año, pero han mantenido su fe en medio de múltiples dificultades y persecuciones. He disfrutado mucho en los encuentros con ellos, en las celebraciones en que he participado, tan vivas, tan inculturadas con esos cantos y danzas, acompañados por los batukis. No podré olvidar la visita a la Comunidad de Janga, donde me tocó presidir la Eucaristía y confesar a este grupo que sólo hablaba su lengua materna, el macúa.
Momentos muy significativos han sido los encuentros con los miembros de la Comunidad de laicos misioneros, junto al P. Eugenio, su Asesor, así como el diálogo personal con cada misionero. También han sido muy ricos los momentos de retiro, de evaluación y celebración con la Comunidad y los jóvenes enviados de verano (Mamen, Consuelo, Raquel y José Luis).
Pero como no todo iba a ser trabajo y visitas, también tuvimos tiempo para compartir momentos de ocio en comunidad, de baño en aquellas playas solitarias del Indico, de excursión a la Ilha de Mozambique o al Santuario Virgen de Africa. Y el último día tuvimos la suerte de sumarnos a la fiesta del primer Centenario de la Parroquia de Mogincual, de los Misioneros del Verbo Divino, donde D. Germano nos presidió una Eucaristía solemnísima de casi cuatro horas y donde compartimos la mesa con los Misioneros del Verbo Divino, de otras Congregaciones y con otros misioneros laicos y agentes de pastoral. Y de Mogincual por esos caminos de tierra viajamos a Nampula, para tomar el avión de regreso junto a Mamen y Consuelo.
Muchas son las vivencias de estos 20 días, algunas dolorosas. Pero he descubierto que Africa enamora, a pesar de la extrema situación de pobreza. He descubierto a un pueblo joven, siempre en camino, esperanzado, alegre en la austeridad. He disfrutado de una Iglesia muy viva, minoritaria en media de un pueblo mayoritariamente musulmán, austera en medios pero con unos laicos muy comprometidos, preocupada por la catequesis y la inculturación del Evangelio, con una liturgia rica y participativa, con pocas Parroquias y sacerdotes, pero con numerosas pequeñas comunidades ricas en fe y ministerios. He admirado la labor de los Padres Paules de Salamanca en estos años junto a los laicos misioneros, tanto en la creación de infraestructuras educativas, como en la obra evangelizadora realizada a través de distintos medios, el trabajo pastoral en las tres Parroquias y múltiples comunidades, la riqueza de la obra social y sanitaria, la implantación de la Familia Vicenciana,… todo desde un espíritu de servicio a la Iglesia Diocesana y al pueblo macúa.
Concluyo manifestando mi gratitud a la Comunidad de los Padres Paules de Nacala y a la Comunidad de misioneros laicos de JMV, por su acogida y hospitalidad y también por su testimonio admirable de trabajo en equipo a favor de los más pobres, apoyando la joven Iglesia Diocesana de Nacala.
P. Juan José González CM
Director Nacional de JMV